Gregorio el conversador

Título: Gregorio el conversador en una Venezuela aturdida

Editorial: Fundación de Estudios de Derechos Administrativo (FUNEDA) Instituto Avanzado/Centro Venezolano de Ciencias Sociales Editorial Jurídica Venezolana

Año: 2013

Disponible: www.funeda.com, Tecni-Ciencia Libros, El Buscón, Alejandría, Editorial Jurídica Venezolana.

 

 

Reseña

Dios encomienda a Gregorio Sucre, por intermedio de San Agustín, aprovechar el arte de conversador para una reconciliación entre los venezolanos. El Señor instituye como guía a Melania Guzmán, a quien entrega como material de apoyo “Las reconciliaciones políticas en una Venezuela Aturdida”, ensayo de Luis Beltrán Guerra. Gregorio, quien ha de rendir cuenta con respecto a su gestión, lo hace ante San Pablo. Así como pretendió desarticular la gestión de Agustín, se propone hacerlo con Pablo de Tarso, demostrando que la picardía es un arma de la bestia humana, inclusive, ante los apóstoles. Alega la inutilidad de hablar de temas serios y que en una ocasión lo tildaron de desnortado, a lo cual respondió ¡Respéteme, soy venezolano! Dios lo deja mudo, pero Gregorio se convierte en un experto de la mímica para proseguir conversando trivialmente en la Pensión Rosa Carmonin, en Elorza, donde creció y regresa. Muere llevándose las pautas para una vida diferente a las recomendadas por políticos, filósofos, economistas, sociólogos y santos, así como las que aplicaría si volviera a nacer y sin conocer al candidato presidencial para el 2019. Pero convencido que un contrato social aggiornato revivirá la democracia. Jamás temió al infierno, no obstante las lecturas que de la Divina Comedia le hacía Melania Guzmán.

Claudio Fermín… En momentos de intensa confrontación, Luis Beltrán Guerra asume esa Venezuela dividida en dos mitades antagónicas como punto de partida para una reflexión política. Guerra es un pensador preocupado por una lesiva división que ha generado un debate absurdo, apuntando que los mecanismos para resolver la crisis no están ni en la afinación y fortalecimiento de los embates contra el contrincante, como tampoco en la pasiva conducta de aguardar el desgaste del gobierno al que se considera responsable del desastre, para entonces alcanzar la “consecuencia! resurrección de la oposición”. Esa nueva conducta está representada en Gregorio, El Conversador, quien se agota en el empeño de incorporar a los más diversos personajes de la vida pública a la “conversación” necesaria sobre el país. A todos quiere sentar en la mesa de diálogo para recomponer un país deshilachado por grupos que tiran desde puntas opuestas y lo establece con sobriedad, con serena convicción y sin altisonancia. Es el lenguaje de una serena recapacitación. Nos hace prestarle atención a la propuesta de la Asamblea Constituyente como escenario que genere la amalgama para alcanzar el ansiado apaciguamiento de Venezuela, reiniciar el país, hacer que se parezca a nuestros sueños y proyectos y salvarnos con él. Esta presentación que me distingue es tan sólo para advertirles de las intenciones de nuestro conversador, de nuestro ilustre pacificador, quien hace tiempo se convenció que de seguir en “dos mitades”, el país irá en camino a la disolución.

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