La guerra de los 100 días

Isabel Carmona entrevista a Carlos Canache Mata, jefe de la Fracción de Diputados de AD y del cual fue como la entrevistadora destacado dirigente. El tema, la rebelión de los venezolanos ante un régimen que no ha observado precepto constitucional alguno, destruido al país y desconocido, entre otros, el derecho al sufragio, inherente al pueblo para decidir su destino. Isabel califica la rebelión “La guerra de los 100 días”.

El doctor Canache, acudiendo a sus conoci­mien­tos médicos, manifiesta que el país ha padecido un carcinoma por 18 años a extirpar, olvidando sesiones inútiles de quimioterapia. Agrega que los procesos políticos son complejos, facilitándose cuando el propósito está definido, como en octubre del 45 para establecer un régimen democrático y enero del 58 restablecerlo. Una diferencia acota Isabel con Chávez, quien indujo a soldados a violar el juramento de honrar a la Patria y se nos vendió como enviado de Dios para liberarnos de los males. El populismo, contesta Canache, modalidad de control social mediante los medios de comunicación de masas como instrumentos de propaganda política y de manipulación de la opinión pública (Wagner Pinheiro Pereira).

Pero, además, acota Carmona, propio de los pueblos que les cuesta sujetarse a un pacto social duradero. Acompañado, por supuesto, de un proceso de teorización que conduce a una diversidad de constituciones, prácticamente, una por cada capítulo. Es que acaso la ratio de los 18 años es exceso de teoricismo y poco de praxis políticas. Y, que ha faltado “franqueza criolla”, saber quiénes somos, nivel cultural, pero sí abundante desigualdad social, indigencia, sinvergüencería y espontánea inclinación al dinero fácil que se hace en las relaciones con el gobierno. A eso han conducido las pseudo revolucio­nes suramericanas. No son otra cosa que relatos falaces, miserables y engañosos. A Doña Isabel se le percibe agresiva.

Es menester sopesar, sin embargo, que mesia­nis­mo y populismo van de la mano, colándose en las críticas a la democracia representativa, por  el aban­do­no del representante (gobernante, legislador y juez) al conglomerado social que por él ha sufragado. Este tema no puede dejarse de lado, opinan ambos casi al unísono. Canache estima que esa fue una de las banderas que sugirieron a Chávez para que comenzara a ofrecer participación en la conducción del país a todo el que veía, copiándose de pensadores de cubículos la “Democracia partici­pa­ti­va” y que vendió a través del marketing de la emo­ción en masa, fértil para los demagogos de oficio. El ávi­do coronel encontró en constitucionalistas ver­da­de­ros y en otros por imitación, solidaridad para democratizar los referéndums, los cuales sometidos a re­glas rigurosas se calificaron como instrumentos con­trarios a la democracia representativa, análogo a los contra mayoritarios de la mayoritaria (Alberto Penadès). El que había dejado la metralla por haber fracasado y una mayoría cuya inserción en la democracia existente les era lejana se combinan para:

1. Hacerlo Primer Magistrado,

2. Derogar la Carta Magna de 1961 y convocar una Constituyente para otro Texto Constitucional,

3. La mentada democracia participativa condujo:

a) Un presidente totalitario,

b) La apropiación de los poderes públicos, que sustentan al gobierno en contra de la voluntad mayoritaria,

c) El escamoteo de las pautas constitucionales, tan grosero que la Fiscal General lo ha denunciado,

d) La ANC del coronel, un salvo­con­duc­to para dar cariz formal a  la ilegalidad y

e) Convocar sin consulta al soberano una nueva Constituyente, no escriturada en la Carta Magna. H. Ramos, según Isabel, la ha calificado “la pros­ti­tu­yente”.

La entrevistadora agrega que han compartido apreciaciones con respecto a la patria. Pero hemos de reiterar que la transición a la democracia se percibe con pesimismo. La gente se mira en medio de las protestas palpándose poca esperanza. Supeditada a variables:

1. Quién le dice al gobierno que se vaya,

2. La forma, como en el 45 o el 58,

3. Igual que Chávez, golpe de Estado primero y votación después,

4. Fórmulas constitucionales, pacíficas, electorales y democráticas y

5. El auxilio del soldado para que con el apoyo del pueblo se establezca una transición democrática, desinfectar la casa y comenzar de nuevo.

El gobierno es fuerte o el pueblo débil, el primero sabe cómo mantenerse en el poder y el segundo lucha, sin derrotarlo, otras de las antinomias de los errores, por la ausencia de objetivos concretos o equivocados. Nos ocurrió con Pérez, mediante acuerdos formales lo botamos de Miraflores, a un gabinete idóneo y a un programa económico.  Será que a los suramericanos para lo bueno ha de mandárseles piramidalmente.

Faltan días para “los 100 de la guerra” y reci­ta­mos el 350 en una clase callejera de derecho cons­ti­tu­cio­nal. Un pueblo está en la calle hasta lograr la libertad.

La entrevista concluye. Un camarógrafo muestra el libro “Quien manda aquí”, editado por Felipe González.

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